Lugares que deberías visitar II.
Caño Cristales, Colombia.
Una acuarela hecha río que nace en la parte sur de la Sierra de la Macarena colombiana, incrustado en un ecosistema selvático, y apenas alcanza los cien kilómetros de recorrido. El agua cristalina de Caño Cristales discurre por un curso plagado de pequeños saltos. Pero no son estos rápidos los que te cautivarán. El fondo de este río de escasa profundidad, es un mosaico colorido donde predomina el rojo pero también encontraremos tonos azulados, amarillos, verdes y negros. La culpable de este espectáculo visual es un alga sedimentaria llamada Macarenia Flamígera.
Capadocia, Turquía.
En Anatolia Central se encuentra la región histórica de Capadocia. En ella se encuentran valles, desfiladeros y montañas hechas de una roca de frágil consistencia. El viento y la lluvia se han encargado de erosionarlas durante milenios y el resultado es un paisaje espectacular que parece fruto de la imaginación de un escultor abstracto. Para darle mayor atractivo, entre rocas, tierra y hierba se hayan camufladas ciudades enteras. El espectáculo se completa con los coloridos globos aerostáticos que pueblan los cielos cada día. Una bonita forma de observar este espectáculo es, sin duda, desde las alturas.
Archipiélago de Bazaruto, Mozambique.
Dunas que acaban en largas playas solitarias y parajes de verdes arbustos que emergen de la arena junto a pequeñas lagunas imposibles, se enfrentan a un océano Índico que parece querer mostrar todas las tonalidades posibles de azul frente a la costa sur de Mozambique. Añade a esto un fondo marino rico en vida y color y tienes un archipiélago de islas que te dejarán prendado de por vida. Si eliges bien la temporada –entre noviembre y abril- puedes además llegar a nadar junto al mamífero más grande que existe: el tiburón ballena.
La Calzada del Gigante, Irlanda del Norte.
Esta formación de unas 40.000 columnas basálticas que se encuentra al noreste de la isla de Irlanda se creó por el enfriamiento, casi instantáneo, de ríos de lava hace unos 60 millones de años. Esta historia aburrida es la que cuentan los geólogos. Déjate de ciencia y escucha a cualquier anciano norirlandés que quiera contarte la leyenda. Dos gigantes de la antigüedad eran feroces enemigos y se lanzaban rocas el uno al otro. El irlandés (Finn) las ponía en Staffa, una de las islas del oeste de Escocia, donde vivía su némesis, Bennandoner. Las del escocés han quedado aquí expuestas para regocijo del viajero en busca de paisajes extraños.
En Anatolia Central se encuentra la región histórica de Capadocia. En ella se encuentran valles, desfiladeros y montañas hechas de una roca de frágil consistencia. El viento y la lluvia se han encargado de erosionarlas durante milenios y el resultado es un paisaje espectacular que parece fruto de la imaginación de un escultor abstracto. Para darle mayor atractivo, entre rocas, tierra y hierba se hayan camufladas ciudades enteras. El espectáculo se completa con los coloridos globos aerostáticos que pueblan los cielos cada día. Una bonita forma de observar este espectáculo es, sin duda, desde las alturas.
Archipiélago de Bazaruto, Mozambique.
Dunas que acaban en largas playas solitarias y parajes de verdes arbustos que emergen de la arena junto a pequeñas lagunas imposibles, se enfrentan a un océano Índico que parece querer mostrar todas las tonalidades posibles de azul frente a la costa sur de Mozambique. Añade a esto un fondo marino rico en vida y color y tienes un archipiélago de islas que te dejarán prendado de por vida. Si eliges bien la temporada –entre noviembre y abril- puedes además llegar a nadar junto al mamífero más grande que existe: el tiburón ballena.
La Calzada del Gigante, Irlanda del Norte.
Esta formación de unas 40.000 columnas basálticas que se encuentra al noreste de la isla de Irlanda se creó por el enfriamiento, casi instantáneo, de ríos de lava hace unos 60 millones de años. Esta historia aburrida es la que cuentan los geólogos. Déjate de ciencia y escucha a cualquier anciano norirlandés que quiera contarte la leyenda. Dos gigantes de la antigüedad eran feroces enemigos y se lanzaban rocas el uno al otro. El irlandés (Finn) las ponía en Staffa, una de las islas del oeste de Escocia, donde vivía su némesis, Bennandoner. Las del escocés han quedado aquí expuestas para regocijo del viajero en busca de paisajes extraños.
Uno se siente insignificante al lado de gigantes de hielo como los que puedes encontrar en el Parque Nacional de Los Glaciares del sur de Argentina. En este territorio inhóspito ha florecido una industria turística que tiene su principal pilar en el magnífico glaciar Perito Moreno.
El Perito es un muro de hielo de unos 5 kilómetros de largo y hasta 60 metros de alto que sigue avanzando algunos centímetros cada año. Se puede observar desde las pasarelas o en unos barcos que se mantienen a una distancia prudencial para evitar ser alcanzados por alguno de los fragmentos de hielo que salen despedidos en uno de los espectaculares y frecuentes derrumbes que sufre el muro por la acción erosiva de agua y viento.





Muy bien Bea, me gusta tu blog. Sigue con él que lo has hecho fenomenal!!
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